Tulsa, Oklahoma, EUA

Primera parte

Por fin les puedo escribir con un poco de calma. Es domingo, 9:15 de la mañana y les escribo desde la Universidad (Oklahoma State University, campus Tulsa).

Hoy ibamos a participar en unos tutoriales (cursos), pero después de platicarlo un rato en el desayuno decidimos no ir por varios motivos, uno de ellos es el costo (200 dólares), otro es el carácter de uno de los expositores y otro más es que no son estrictamente necesarios para nosotros.

Ayer fuimos a otra universidad, en plan de turistas, en autobús. Tardamos más de una hora en llegar, así que conocimos varias zonas de la ciudad en el recorrido. En términos sencillos, no hay nada. Más específicamente, no encontramos siquiera un lugar para comer y tuvimos que regresar al hotel.

En la mañana había ido a correr, y encontré un bar de jazz al que sugerí ir a cenar, y fuimos pero resultó que no servían ni botanas, sólo bebidas. La chica que nos atendía fue amable e hizo que nos regresaran los 5 dólares de la entrada.

En contraesquina había un restaurante de comida mexicana pero estaban cerrando cuando llegamos (10:30 PM). Así que nos regresamos al hotel a cenar.

Ya fui a la alberca y al gimnasio del hotel y también ya perdí mi sentido del olfato con este aire acondicionado. He apagado el aire del cuarto, pero el del pasillo se cuela y basta para medio enfriar el cuarto. Hoy Jang san, mi compañero de cuarto me dijo que en la mañana me veía con problemas para respirar. Lo creo, aunque no lo haya sentido.

Más que calor, lo fuerte es el sol aquí. Como éste es un país de coches, intentar moverse caminando es algo entre tontería y suicidio, tanto por el calor y las distancias como por los coches y las pocas facilidades para los peatones (falta de semáforos, etc.)

Hoy iremos a un centro comercial y regresaremos a la recepción de la conferencia. No hay mucho que ver o hacer en este lugar. ¡Ah! pero eso me ha causado una gran duda: ¿Para qué caramba tienen cuatro (sí, cuatro) aeropuertos, incluyendo uno internacional?

Espero encontrar esa respuesta en estos días. Ya les comentaré en su caso.


Ya encontré la respuesta: Son tres aeropuertos privados y uno público, el internacional. Me dijeron que los aeropuertos privados podían ser bastante pequeños, como para avionetas o helicópteros.

Segunda parte

Tulsa fue anteriormente parte de un territorio de EU que apoyaba el esclavismo; esto dio lugar a muchos problemas entre negros y blancos, por ejemplo, una masacre y destrucción de edificios de negros en 1921. Estos problemas desgraciadamente no permitieron el desarrollo de la comunidad y aún actualmente no es un sitio que haya progresado mucho.

Puede verse muchos negros por las calles... bueno, es relativo, pues en realidad no se ve mucha gente por las calles. Me permito generalizar, en EU las ciudades están hechas para los coches, no para peatones. Doy ejemplos.

Así, nuestra experiencia en los autobuses fue insatisfactoria. No pretendo discriminar o prejuzgar, pero algunas de las personas que subieron al autobús tenían apariencia de relativo cuidado. Otra hipótesis que mencioné cuando me platicaron lo del sistema de trenes cancelado fue que quizás los estadounidenses prefieran tener su auto para su propio espacio o por razones de seguridad, i.e., no subir a los autobuses.

Al terminar nuestras sesiones, y con ellas la conferencia, nos apuramos a buscar la manera de llegar a algún centro comercial para conseguir algo (el domingo no fuimos: no hay autobuses y las tiendas están cerradas). Fuimos directamente a la terminal de autobuses, pero al preguntarle a la conductora del autobús (que llegó con media hora de atraso), nos dijo que los de otras rutas nos llevarían; como era probable que esos también llegaran tarde y que el centro comercial estuviera cerrado, decidimos regresar al hotel a preguntar.

Antes habíamos preguntado en la recepción del hotel y nos dijeron que Utica Square era el centro comercial más cercano. En esta ocasión nos dijeron que Promenade lo era. Pedimos un taxi a través de la recepción, pues los que habíamos visto en la entrada del hotel no nos inspiraban confianza.

El taxi nos llevó de ida y vuelta. Fueron casi 15 dólares y 10 minutos de camino (sencillo) y el taxista nos contó algunas cosas sobre la ciudad. Dijo que anteriormente el camino que seguía se embotellaba, pero que ahora estaba casi vacío porque nadie quería gastar su dinero a raíz de los recientes fraudes en EU.

A mi comentario de que cerca del hotel nada había, dijo que probablemente la universidad (o los organizadores) hicieron algún trato con el hotel, para "reactivar" sus finanzas; esto debido a que efectivamente todo lo que podría ser de interés quedaba lejos del hotel.

Por cierto, mi hipótesis al respecto de la elección de ese hotel es que quedaba cerca de la universidad. Otra posible razón es que tenía el "nivel" para lo que se buscaba en una conferencia; de hecho, la comida de recepción fue en uno de sus salones, aunque las sesiones fueron en las aulas de la universidad.

Más sobre el hotel. En la hoja de evaluación y comentarios que llenan los clientes escribí que las habitaciones estaban bien, que los trabajadores eran amables, que en el restaurante atendían rápido, etc. pero que NO volvería a ese hotel.

¿Por qué? La explicación requiere antecedentes:
El hotel tiene cuatro elevadores que son bastante lentos; por lo que en una ocasión decidimos usar las escaleras, para bajar desde el sexto piso al primero o a la planta baja. Estos dos últimos están conectados por una escalera eléctrica, la recepción está en el primero y la salida a la calle en la planta baja.
Pues bien, bajamos por una de las dos escaleras del edificio, para encontrar que las puertas tanto al primer piso como a la planta baja están cerradas. Sólo pudimos salir al tercer piso, que conecta a la alberca (piscina). En el tercer piso cambiamos de escalera y con esta otra sí pudimos llegar a la planta baja sin usar los elevadores.
Quizás alguien diga que con salir a la alberca al aire libre ya podría uno estar seguro en caso de una emergencia. No. Para entrar a la alberca es necesario abrir una puerta con la tarjeta-llave de la habitación; además, es una puerta angosta, para una persona.

Recomendación Comprueben las escaleras del hotel en que se encuentren. Por mi parte, prefiero no volver a quedarme en ese hotel de Tulsa.

Mis otras dos razones para no quedarme allí son el nivel al que tienen el aire acondicionado, que en realidad es extenso a muchos sitios de EU, y un malentendido sobre el servicio de internet.

Sobre otros sitios de Tulsa, aparte del hotel, no hay mucho que decir. El sábado que llegamos fuimos a Oral Roberts University, una universidad privada que es considerada el mayor atractivo turístico de Oklahoma. Está bonita, "bien hecha" en lo que a diseño artistico se refiere; quiero decir que se ve bien. La arquitectura de todos sus edificios tiene motivos religiosos, y posee la mayor escultura de bronce del mundo: dos manos en oración.

La información del primer párrafo fue lo que aprendí viendo una exposición fotográfica sobre Tulsa en un diminuto centro cultural cuyo nombre no recuerdo y que está a un lado de la universidad donde eran las sesiones de la conferencia.
En este centro hay una pequeña tienda, cuya dependienta pensó que yo no hablaba inglés juzgandome sólo con la mirada; tiene también el salón de la fama del jazz, que estaba cerrado, y un salón donde fue uno de los almuerzos de la conferencia.

El centro comercial es pequeño. A paso rápido puede recorrerse en 10 minutos. Muchas cosas de las que hay tienen se pueden conseguir al mismo precio o con mejor calidad en Sendai. Decidimos comprar dulces como regalo para el laboratorio, compramos también unos bocadillos rápidos griegos (era el único local que quedaba abierto) y regresamos al hotel, a poco antes de las 9 PM, pues era la hora de cierre de dicho centro.

Para el banquete de la conferencia fuimos a una especie de ranchito, llamado Discoveryland (no se los recomiendo). Después de la comida, y antes del espectáculo, los cuales describo adelante, caminamos y vimos un trío de ponies dando vueltas para que se subieran los niños, una tienda de pieles rojas y una burda imitación de piel roja.

Este piel roja estaba bailando al ritmo de... una grabadora. Tenía una cinta con lo que se supondría música tradicional de alguna tribu; bastante repetitiva, por cierto. Tenía también puesto una suerte de traje... con lentejuelas y motivos de cruces.
Bueno, pensé, disculpémosle al hombre lo mucho que tiene que aprender de los concheros del zócalo y otros sitios de México. Sin embargo, todavía no llegaba la hora de mi sorpresa. Terminó el baile y se preparó para el siguiente, tomando... ¡cinco hula-hulas!
De acuerdo, no empezó a menearlos en la cadera, pero se puso a hacer pases y formas con ellos que... no sé como comentar. Es una sensación como de ver un pastel y descubrir que el merengue es de plástico y el pan está duro.

En cuanto al espectáculo, "Oklahoma!", tenía una serie de canciones y bailes precediendole. Un participante de la conferencia le explicó a su hijo, muy instructivamente, que el "can-can" era el equivalente a los "table dance" actuales. El niño no lo creía.
En estas canciones y bailes me pareció muy forzada la actuación de las parejas: de estar cantando una balada ranchera se ponían a gritar ¡ajua! para la siguiente canción.

Era un teatro al aire libre. Uno entraba por la parte superior, donde estaban unas tienditas (una botella de medio litro de agua, 2 dólares), después seguía una pendiente con las butacas y finalmente estaba el escenario, también al aire libre. Desgraciadamente, comenzó a caer una lluvia ligera y mucha gente fue a guarecerse en la parte superior, otros se quedaron sentados.

Después comenzó la obra en sí, un musical. Para ese momento mucha gente estaba en la parte superior aunque la lluvia había amainado. Pues bien, obra de teatro en inglés, cantada y con micrófonos mojados; resultado, no entendía un cacahuate.
Al poco rato llegó una guardia 3-in-1 a decirnos amablemente que no podíamos estar ahí, que fuéramos a sentarnos o que fuéramos a la parte de atrás de las tienditas. Yo me fui con mis amigos a refunfuñar a la parte de atrás. Ahí tampoco había techo y estaba pensando qué seguiría cuando volviera la lluvia.

Estaba sugieriendo que debería regresar un autobús con todos los que no estábamos interesados en seguir allí cuando escuché que ese autobús ya estaba en preparación y nos fuimos allá. A todo esto, yo no me había cambiado de ropa tras las sesiones de la conferencia y los zapatos de vestir ya me estaban molestando. Estaba harto de Discoverywhateveritwas y su banquete y sus 3-in-1. Estaba en la mejor disposición de largarme al hotel, pero para esto tuve que esperar a que se llenara nuestro autobús, pues ese rancho queda también en medio de la nada: no había otra forma de volver.

Sobre la comida. Estados Unidos me sigue decepcionando. En este viaje tuve la que quizá sea mi mayor desilusión culinaria del año.
Tomamos en el hotel la mayor parte de nuestros alimentos, dado que no podíamos ir a buscar otros lugares. Una noche pedimos la sopa del día sin preguntar qué era (era la única sopa) y, para mi sorpresa, eran frijoles negros, con cebollita y todo. Cuando la probé, poco faltó para que la regresara al plato. ¡Estaban DULCES!
Me robé un limón en la barra y con eso lo comí.

En el banquete de la conferencia nos sirvieron una revoltura de papas con mayonesa (porque eso no se podía llamar ensalada), frijoles bayos (dulces, of course), y una hamburguesa que tenía carne asada en vez de la carne de hamburguesa. Como sigo con mi doctrina de no comer hamburguesas en ese país, después de mi experiencia en un McDonald's de Texas hace unos 10 años, pregunté cuál era la opción para vegetarianos; se trataba de lasaña con verduras y la acepté.
No terminé mi plato. Muy pocas veces dejo comida, pero aquellas cosas eran un insulto a mi estómago.

Finalmente, lo que más comimos en el restaurante del hotel fue el buffet del desayuno, que incluía varias frutas, avena, pan, etc. Concluí que la comida de EU no es saludable y la gente debe cuidarse bastante de ella para no caer en el problema de obesidad que ya tiene gran parte de la población.


Agosto, 2002