Vacaciones de verano 2002
Fuji San

Varios me han preguntado que si regresé y cómo regresé de escalar el Fuji, bueno apenas ahora regreso a casa...
todo comenzó el 2 de agosto, cuando a la 1 de la tarde Mitsumi (una amiga) y yo llegamos a las faldas
del Fuji
y con una maleta a la espalda y mucha ilusión por conquistar el Fuji, empezamos a caminar desde la quinta
estación
.

La altura del Fuji es de 3776m sobre nivel del mar, la quinta parada esta a 2300m, pero obviamente la vereda para
escalar no es línea recta y el tiempo calculado para llegar a la cima (decima estación) es de 8 horas.

La primera etapa está bastante empinada, así que me preocupé porque antes de llegar a la sexta estación ya estaba
agitada y las piernas cansadas. Afortunadamente, cuando eso pensaba, llegamos a la sexta estación, descansamos
para tomar aire, comer almendras y tomar un trago de agua, continuamos un tramo similar para llegar a la sé
ptima estación y volvimos a descansar. Pensando que el tramo para alcanzar la octava estación sería similar
continuamos nuestra expedición.

Pero era mucho más largo y cada vez más pesado. Para no pensar en el cansancio ni cuanto podría faltarnos, empecé
a contar mis pasos en japonés - 1, 2, 3,..., 103, 104, 105,..., 298, 299, 300 -. Nos detuvimos a descansar, continuamos,
descansamos, continuamos... Notamos que las nubes nos cubrían, que el cielo se iba tornando gris y finalmente empezó
una lluvia tupida. Nos detuvimos para ponernos ropa impermeable pero decidimos continuar pues ya habíamos
llegado a las primeras cabañas cerca de la estación 8.

Notamos que varias personas se alojaban para guarecerse de la lluvia y la noche que ya se avecinaba, seguimos
caminando, aunque cada vez a paso más lento, llegamos a la estación ocho y Mitsumi me recordó que no era
necesario alojarnos en la cabaña en que habíamos hecho reservación, pasando la estación nueve.
Visiblemente ella estaba menos agotada que yo, pero decidí continuar, quería llegar a la meta planeada,
así que con paso lento y vacilante continuamos.

La lluvia continuaba tupida y los rayos empezaron a acercarse cada vez más. Cada que llegabamos a una
cabaña Mitsumi me preguntaba si quería parar, - No. Otro poquito. - A la mitad de la estación ocho
y la nueve, al notar que las piernas duras obligan al cerebro a concentrarse en cada paso y éste también
empezaba a sentirse pesado, le grité a Mitsumi, que ya me había sacado ventaja. - En la siguiente nos
paramos-. Ella que también se sentía agotada aceptó con gran alegría.

Alrededor de las 18:00 hrs entramos a la cabaña donde comeríamos cualquier cosa y dormiríamos en
camas (tablas) contiguas para 20 personas. Descubrí que toda mi ropa de cambio estaba empapada así que me
senté cerca del fogón y de ahí no me moví hasta que se secó la ropa que llevaba puesta.
Antes de las 11 fuimos a la cama y tardé bastante en dormirme para despertarme una hora después y
finalmente convencer a mi organismo que tenía que dormir.

A las 2 de la madrugada del día siguiente empezamos a caminar nuevamente. No eramos las únicas que queríamos
llegar a la cima antes del amanecer, y a esa altura la vereda es angosta (2m de ancho) asi que formamos parte del río de
lucecitas que lentamente subía el volcán en la oscuridad y el frío. A las cuatro se empezaron a ver los
primeros rayos del sol y antes de llegar a la cima decidí sacar las cámaras que llevaba cargando para lograr
capturar algo de los primeros rayos del sol.

Antes de las 6 de la mañana, cuando todavía se apreciaba el amanecer, y las lámparas ya no eran necesarias,


alcanzamos, la cumbre. Mitsumi, quien dijo que le había afectado la falta de oxígeno se sentó para recuperarse
y yo me dediqué a tomar fotos.

Todavía hacía frío, pero mi cerebro, que ya había evitado que lo sintiera a pesar de la falta de ropa que llevaba
mojada y cargando en la mochila, siguió luchando hasta que cubrí todos los ángulos con mi cámara y nos
fuimos a comer el ligero "lunch" que nos habían dado en la cabaña y me tomé dos latas de leche con "chocolate"
Milo calentadas en una olla de agua hirviendo (400.00 yenes cada una) que han sido el chocolate más delicioso
desde que estoy en Japón, "tenían un cierto sabor a gloria".

En una cabaña de la cima, Mitsumi durmió un rato mientras yo recorría los puestos de recuerdos y escogía postales.
Cuando despertó, escribimos varias postales y las depositamos en el buzón de la cima, lo cual quiere decir que
llevarán el sello específico de esa oficina de correos, (aunque sólo había un buzón, no vimos la oficina por ningún lugar).
Lo torpe de mis manos para escribir, evidenció elagotamiento total que tenía mi cuerpo y, su estado aún semientumido.

Aunque el río de gente seguía fluyendo cuesta arriba, como a las nueve de la mañana,
después de una segunda sesión de fotografías, y ya bajo
brillantes rayos de sol iniciamos el descenso entre vaporosas nubes que iban en sentido contrario al nuestro.

......

Me imaginé que sería mucho más ligero que el
ascenso. Al principio así fue, pero el terreno inclinado y lleno de piedras hacía que mis rodillas
sintieran todo el peso de ir frenando, pues Mitsumi me había pedido que bajáramos lento. Sentí que
mis rodillas no podrían soportar ese esfurzo todo el tiempo, así que bajando en "zig-zag"
empecé a acelerar, Mitsumi iba detras de mí, pero iba tomando el mismo ritmo así que
después de, obligadas por el cansancio, detenernos unas dos veces adescansar, apareció un letrero que
indicaba 4.5 km para llegar a la quinta estación. Así, pensando en el último esfuerzo, y a pesar
de que sentí adolorido de pies a cintura, continuamos.

Cuando pensé que ya estaríamos por llegar un letrero de "2.5km" y cuando volví a
pensar que ya estabamos "a un paso" pues el terreno ya tenía poca pendiente,"2km". Cuando
faltaba, quizás medio kilómetro le propusé a Mitsumi que descansáramos pero sólo me
dijo - otro poco - y siguió caminando, aunque también se veía agotada y también caminaba lento.

Afortunadamente terminaron los 2 km más largos de mi vida. ¡Estábamos en la quinta
estación! Me tumbé en el suelo con las piernas hacia arriba, Mitsumi prefirió sentarse en un
tronco y así debe haber pasado como media hora hasta que me levanté a comprar un plátano con el
sello del Fuji en la cáscara y ella fue a buscar recuerdos a las varias tiendas que por ahí hay.

..........Marce.

Nota: La primera fotografia, la tomé dos dís despuesés, cuando continuaba en los alrededores de Tokyo
capítulo que aún está en preparación. Es el lago Ashino ko y al fondo la cúspide del Fuji.